
Esta procesión del Viernes Santo de madrugá' es la mas larga de todas las que procesionan por Huelma en esta semana, La Semana Santa. Este año nos hemos encerrado mas tarde que de constumbre ya que La Virgen a hecho su entrada en el templo a las 12:10, pero bueno a lo que íbamos; lo mas emocionante de la semana santa es cuando llega la hora en la que cada cofradía se junta en su casa hermandad o en la cochera de su hermano mayor, hay es cuando empieza lo bueno, ya que todos los costaleros están juntos comentado y ultimando cada detalle mientras que de fondo se escucha un leve ruido de tambores y cornetas que poco a poco se va haciendo mayor, ya que se van acercando, para recoger a sus costaleros, hermanos cofrades y junta directiva, y una vez todos preparados se dirigen por las calles de Huelma hacia su templo, donde están sus imágenes preparadas para su estación de penitencia.
Una vez ya en el templo y al ver que la plaza de la iglesia esta a rebosar de gente y siguen viniendo más y más devotos es cuando empiezan a aflorar los nervios de los costaleros, de la banda y de todo aquel que haya puesto un poquito de su parte para ayudar a la cofradia, porque nada puede fallar ¡¡es la hora!!
En el momento que el capataz da el golpe del llamador todos están ya preparados, nadie queda fuera, todos están dentro de su trono. Se escucha un golpe para avisar y hay es cuando el capataz dice: "esta levanta va por todos los costaleros", "sois los mejores" o que nos vamos con el rey o con la reina de los cielos. Da un segundo golpe para colocar los hombros y al tercer golpe la imagen se eleva por encima de los 60 hombros que portan el paso. En ese momento solo se escucha la voz del capataz y del contraguía, que están llevándote hacia la puerta del templo. A medida que te vas acercando a la puerta se escucha el murmullo de la gente, esperando con ganas y fervor la salida de la imagen, su imagen. Mientras tanto se empieza a cuadrar el trono y poco a poco el ruido se desvanece, la imagen se echa a la calle y una reluciente corneta entona un brillante solo que dará entrada al himno con el que la imagen empieza su estación. En ese momento la gente empieza a aplaudir y hay es cuando sabes k todo va a salir bien. Estas lo que tanto tiempo has querido y esperado que llegara portando a tu Cristo por las calles de Huelma orgulloso de ser costaler@.
Mientras la procesión transcurre, tus pies van al son del bombo, tus oidos escuchan el sonar de las marchas que durante mucho tiempo se han ensayado para este tiempo de amargura y tu corazón late al ritmo que te marca el mas grande. Pero todavía queda lo mejor del recorrido que, por lo menos para mi, es la Calle Umbría. La gente empieza a dispersarse por la cuesta y al cuadrar el trono y bajarlo, un poco fatigado o cansado sabes que te queda lo mas duro de la procesión que es subir ese pedazo de cuesta. Empiezas a subirla despacito y los kilos que durante 4 horas has cargado se empiezan a dejar notar. Sabes que estas en lo mejor de todo y sacas fuerzas de donde no las hay apenas ya. En el tramo medio de la cuesta es cuando realmente se nota el esfuerzo acumulado, pero te armas de valor y ayudado por los gritos de animo que cientos de personas te mandan logras llegar hasta lo mas alto.
Una vez descansan los costaleros se dirige hacia el templo donde están esperando hermanos, nazarenos con los gorros quitados y velas apagadas y los músicos, todos preparados para ver como sus imagenes se encierran hasta el año que viene. Muchos de ellos lloran de emoción, otros por cansancio, otros por pena y otros incluso de alegria. El llamador suena una ultima vez y es cuando el paso se posa en el templo y un sentimiento te estremece todo el cuerpo por el trabajo bien hecho, por el esfuerzo realizado, por la pasion con la que portaste a Ntro. Padre y por el orgullo de haberlo conseguido. Es ahí, en ese momento, cuando doy un calido, emotivo, reconfortante y sobre todo sincero abrazo a mis COMPAÑEROS DE PALO.